Primera noche asiática: Kuala Lumpur

Ya había perdido la cuenta de las horas que llevábamos de vuelo desde Estambul y las que quedaban hasta llegar a Kuala Lumpur, y de repente abro mi ventanilla y veo amanecer sobre Teherán. El suelo estaba oscuro con algunas luces brillantes y el horizonte rojo, de fondo suena en mis auriculares música Jazz, mientras todo el avión en silencio, duerme. Sin duda, uno de los amaneceres más bonitos que había visto hasta el momento.

Y por fin aterrizamos en el nuevo continente, por fin pisaría el lejano oriente, y podría olerlo. Son las 16:50 en Malasia y nos ponemos en marcha en busca de la ansiada cama y ducha que llevábamos 2 días esperando.

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Cuando llegas al Aeropuerto de Kuala Lumpur (KLIA) tienes principalmente 3 opciones para ir hasta el centro:

Tren KLIA exprés: cuestra unos 35 MYR por persona (8€ aproximadamente), tarda 28 minutos en llegar a la estación central de Kuala Lumpur y pasa cada 15 minutos.

– Taxi Airport LIMO: son unos taxis para los que tienes que comprar el billete antes de salir de la terminal. Tienen un precio fijo y la verdad es que es bastante económico si vais más de 2, como era nuestro caso. Aproximadamente puede costar unos 75 MYR el trayecto (unos 17€)

– Taxi Rojo y blanco: con estos taxis tenéis que tener en cuenta que si no tienen taxímetro, deberás negociar previamente el precio.

En la salida de la terminal, cogemos un taxi con taxímetro hacia el centro, ya que el Airport LIMO no estaba disponible, pensando que al ser 4, nos saldría más economico que ir en el tren.

¡¡ERROR!! El trayecto en el tren nos hubiera costado 140 MYR (unos 32€) y hubiéramos tardado 28 minutos, el taxi, muy cómodo y confortable, pero nos costó 148 MYR (35€) y tardó ¡¡más de una hora!! Así que, primer consejo malayo, cuando llegues al Aeropuerto KLIA, buscad el tren exprés porque ahorrareis tiempo y dinero si sois menos de 4.

Había indagado muchísimo sobre los destinos que veríamos y tenia miedo a llegar al sitio y que no me sorprendieran, pero lo cierto es que por mucho que leas y veas imágenes, hay lugares que tienes que vivirlo. Y estar allí, tan lejos de casa, en una cultura diferente, con unos paisajes completamente distintos y unos olores característicos, hace que todo lo leido y visto sea insignificante y siga sorprendiéndome.

Llegamos a nuestro hotel, el Citin Seacare Pudu Hotel, en un lugar bastante céntrico, pudiéndonos desplazar a pie a casi todos los puntos más importantes de la ciudad. El hotel es bastante recomendable, nos salió la noche por 28€ con desayuno, y aunque no fue el mejor en el que nos alojamos durante este viaje, si era mejor que muchos otros anteriores.

Tras una ducha rapidita y una buena supervisión de la habitación, nos fuimos a vivir la noche asiática.

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A 5 minutos a pie de nuestro hotel se encontraba la calle Bukit Bintang, una calle repleta de puestos callejeros de comida y restaurantes, donde cada carrito olía mejor que el anterior.

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Yo llevaba una idea clara en este viaje, y era que quería vivir cada lugar al máximo, comer donde comen los locales y comprar donde compran ellos, aun sabiendo los riesgos que ello conllevaba, pues aunque nos habíamos vacunado contra la fiebre tifoidea, el cólera y la hepatitis A, yo tenia claro que la diarreas asiática no me la quitaba nadie, así que si tenia que pasarla, mejor pasarla cuanto antes y disfrutar a tope de los días restantes. Por suerte, me libré de ellas durante todo el viaje 😀

Pero mis suegros no opinaban igual, y es que eso de la cocina asiática no iba mucho con ellos, Digo iba, porque ahora me gustaría que vierais como disfrutan de un buen arroz frito al estilo asiático o de unos rollitos vietnamitas.

Este viaje iba a ser toda una aventura, pero más aun para ellos. Cuando les dijimos que nos íbamos de mochileros por el sudeste asiático, casi les da un telele “¡¿De mochileros a Asia!? Estáis como una cabra, yo ni loco me voy de mochilero por ahí” días más tarde, el mismo que pronunciaba esas palabras, cruzaba los dedos mientras yo consultaba si quedaba asientos libres en nuestro vuelo hacia Kuala Lumpur. Y es que nunca debemos decir “De ese agua no beberé” porque nos tragamos el charco entero.

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Y volviendo a Kuala Lumpur, después de recorrer dos veces la calle de arriba a bajo, buscando un lugar donde comer, conseguí convencerlos de que la comida occidental la podemos comer todos los días, y que yo en España no me gasto un pastizal en comer en asiáticos para ir a Asia y comer en un italiano. Finalmente paramos a comer en Lalola, que aunque os penséis que al final tuve que ceder, Lalola solo tiene de occidental el nombre, sino, pasen y vean nuestra primera cena asiática por 81 MYR los 4, apenas 20€. Empieza a gustarme los precios en esta zona 😉 y a mis suegros cada vez les entra mejor la comida de estos lugares.

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Después de una cena amenizada por unos cantantes callejeros, seguimos adentrándonos en la cultura asiática. Era el turno de probar una de las frutas más conocidas de esta zona del mundo, el durian.

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Para quienes no sepáis que es el durian, os diré como lo definieron una vez en uno de los varios blogs de viajes que sigo:

El durian es como comerse un bol de vainilla sobre una letrina

Y no le faltó razón al que dijo esas palabras, aunque en algo sí, y es que yo no conseguí cogerle ese sabor de vainilla. Había oído y leído que cuando vas por las calles en Asia, sabes de lejos donde hay un puesto de durian, y es que su olor es tan fuerte y repugnante que a más de 200 metros eres capaz de saber que allí están vendiendo esta fruta. Y es cierto. De hecho, en algunos lugares, está prohibido meter durian en hoteles, trenes, aviones, etc.

Si tan famosa era, ¿porque íbamos a tardar en probarla? ¿Y si nos gustaba? Así podíamos comerla durante todo el viaje. Así que guante de plástico en mano para que el olor no penetrara la piel, nos dispusimos a probarlo. He de reconoceros que al principio nos costó. Apestaba tantísimo que era imposible llevártelo a la boca. Pero después de habernos gastado en el postre casi la mitad de lo que nos había costado la cena, no íbamos a dejarlo allí. Mi veredicto: no es como comerse un bol de vainilla precisamente, es más bien como comerse una cebolla podrida sobre un retrete. ¡ASQUEROSO!

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Y mi reflexión es la siguiente: como de hambrienta no estaría la primera persona que probó un durian, para llevarse esa cosa tan apestosa a la boca. De verdad hay que tener estómago.

Tras una experiencia que sin duda alguna no repetiriamos, nos fuimos en busca del monumento mas famoso de Kuala Lumpur, las torres Petronas, pero no sin antes, hacer un poco de guiris, y darnos un buen masaje de pies.

Y al fin estábamos allí, a los pies de aquellas majestuosas torres de acero y vidrio. IMPRESIONANTE.

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Era hora de volver, 46 horas de viaje agotan demasiado.

Al día siguiente, nos dio los buenos días el monzón. Agosto es plena temporada de monzones, así que tampoco nos pilló por sorpresa, simplemente cambiamos los planes, y en lugar de recorrer la ciudad a pie, cosa que me gusta hacer cuando viajamos, contratamos en el hotel una excursión de medio día, visitando los lugares más importantes de Kuala Lumpur. La excursión nos salió por uno 80 MYR cada uno y teníamos coche y guía de habla inglesa privado.

Durante el paseo, pudimos visitar, entre otros:

1. El palacio real

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2. El monumento Nacional

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3. La mezquita nacional y la antigua estación de ferrocarril de la época colonial

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4. La plaza Merdeka y la KL city Gallery.

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Una vez terminamos el recorrido contratado, paramos a comer en el centro comercial que hay a los pies de las petronas. Un centro comercial, donde la tienda de menor prestigio, o en otras palabras, más barata, podia ser Dolce & Gabbana. Increíble el nivel de aquellas tiendas.

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Uno de los mayores dilemas de este día fue decidir si subir a las torres petronas o a la Kuala Lumpur Menara. La diferencia básicamente es que en las petronas solo permiten subir hasta el puente que conecta ambas torres, mientras que la altura máxima a la que se puede subir en la Kuala Lumpur Menara es mayor y además tienes vistas a las Petronas. Por el precio habia poco que decidir, ya que era el mismo en ambas torres, 49 MYR cada uno (11€).

Así que ganó la KL Menara. El paseo desde las petronas hasta allí, era de apenas 25 minutos caminando, eso sí, los últimos 10 minutos eran cuesta arriba con una humedad tremenda, así que se hizo un poquito duro, pero soportable.

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Y para termianr nuestra visita a la capital de Malasia, no quisimos perdernos el espectáculo de luz y sonido que cada dia, entre las 19:30 y las 20:30, realizan en el Parque KLCC, un parque a los pies de las torres petronas.

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Sin duda alguna, la mejor manera para despedirnos de una ciudad que no nos dejó indiferentes. De hecho, una de las imágenes que tengo grabada a fuego en mis retinas de este largo viaje, es precisamente ese momento, sentada al borde del lago, con las torres iluminadas en frente, la BSO de Titanic de fondo y los chorros de agua bailando al compás. Fue inevitable emocionarme, y querer por un instante que el tiempo se detuviera y no olvidar jamás aquel momento mágico.

Alguna información sobre Malasia y Kuala Lumpur

La moneda: El Ringgit Malayo (MYR) 1 MYR es aproximadamente 0,22€

Cultura: es un país mayormente musulmán por lo que en determinadas zonas del país está incluso prohibido besarse en publico.

Una flor: El hibiscus es la flor nacional del pais.

Que ver en Kuala Lumpur. Aquí podéis descargaros un mapa con los principales puntos de interés.

Torres Petronas: Abierto de 9:00 a 19:00. Precio 49 MYR (11,5€)

Parque Klcc: De 19:30 a 20:30 espectáculo de luz y sonido.

Torre menara KL: Abierto de 9:00 a 22:00. Precio 49 MYR (11,5€)

Reserva natural Bukit Nanas: Desde aquí se puede subir a pie a la torre Menara, y se encuentra a 25-30 min caminando desde las Petronas

– Chinatown

Little India

– Mezquita Masjid Jamek: Entrada gratis y abierto de 8:30-13:30 y de 14:30 a 18:00

– Plaza Merdeka

– Templo Sri Mahammariamman: Templo indio

– Barrio colonial

– Mezquita Nacional

Visados: la entrada al país para los españoles es gratuita y no necesita visado previo, basta con que el pasaporte tenga una caducidad superior a 6 meses.

Diferencia horaria: 6 horas más que en España peninsular.

Un podcast: El de nómadas de RNE que podéis escuchar aquí

Imprescindible si viajais en Agosto: el chubasquero para el monzón, el abanico para el calor y el relec para los mosquitos.

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Un comentario en “Primera noche asiática: Kuala Lumpur

  1. Hola Inma! ya seguía tu blog desde hace unos meses, pero el apartado sobre el Viaje a Asia me está encantando! En Julio tenemos pensado hacer nuestra luna de miel por Vietnam. Así que toda la información que vas recogiendo en el blog me viene fenomenal.
    Me daba un poco de respeto hacer el viaje por nuestra cuenta, sin agencia, pero al leer vuestra experiencia, estoy cambiando de opinión.

    Felicidades por el blog! Es genial!

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