Búsqueda de Hacienda

En vista del éxito rotundo que tuvo nuestra propuesta de crowdfunding, decidimos ponermos al lío y empezar a tantear sitios y fecha para el gran día.

A priori, la idea era casarnos para el año próximo, 2014, para hacerlo con tiempo. Así que me puse a enviar solicitudes de presupuestos a las hacienda que me llamaban la atención.

La primera en respondernos, nos dió la clave, ¿porque 2014 y no 2013? Nos explicó que dada la situación de crisis en la que estamos, no tienen cubierto todos los fines de semana de este año.

Eso se traduce en, ellos cubren los huecos libres bajando el precio… lo vimos claro. Si por adelantar la boda nos ahorrábamos un pico, ¿porque no?

Asi que la mecanica era sencilla, llamaba a las hacienda y empresas de catering y cuando me preguntaban ¿Que fecha queréis? automáticamente contestábamos ¿en que fecha nos sale más barato casarnos?

Había sitios en los que el ahorro era bestial:

  • si te casabas en 2014 el cubierto podria rondar los 70€, pero si lo hacian en 2013, 62€, que si multiplicas 8€ por 150 invitados de media, el ahorro es de 1200€, casi nada.
  • En otros el ahorro no era tanto en el precio del cubierto como en los extras que te “regalaban” o en aquello que debajan de cobrar, sobre todo el montaje de la ceremonia civil

He de confesar, que si en algo nos parecemos Alex y yo, es que somos de los de  “Melón y tajada en mano” y que adelantar la boda para nada lo vimos como un inconveniente.

Yo, a diferencia de Alex, soy de dar mil vueltas antes de decidir con cual quedarme, porque siempre hay algo mejor o más barato, pero él es de menos lios, tanto es asi, que cuando llevabamos solo 2 dias, si si 2 dias, ya estaba desesperado.

Nuestra ruta de haciendas empezó un domingo por la tarde en la Hacienda Azahares de Espartinas. Estábamos tranquilos en casa enviando solicitudes de presupuestos, cuando de repente me llaman de la hacienda para explicarme que lo mejor es que nos pasásemos por allí para verlo con detalle, y como ya he dicho que somos tan impacientes, al rato ya estábamos allí. Es un sitio precioso y relación cantidad-precio bastante bueno. Este era uno de esos donde por casarte un dia en concreto, el cubierto bajaba significativamente de precio, la pega…que la fecha del ofertón no les iba bien a algunos familiares.

Al día siguiente, empezaron a contestar a los presupuestos y a darnos citas para ver las haciendas. El martes no recuerdo bien cuantos vimos, pero no exagero si digo que por la mañana pudimos ver perfectamente 4 y por la tarde una más.

Había de todo, desde los que se creen que te están haciendo el favor de su vida bajándote el precio y aun así es una locura, a otro que entraba dentro de los posibles.

Desde la boda de nuestros amigos Carlos y Susana, ( si , en la que me cayó el ramo) estaba enamorada de una hacienda que habia visto por internet y que segun los precios que vi no era muy cara. Llamé por la mañana para poder visitarla por la tarde y allí que me presenté. Dado el trato que recibí de su gerente, prefiero reservarme el nombre de la hacienda, y contar mejor la experiencia.

El sitio desde el principio no me defraudó, era como lo esperaba, espectacular, unos jardines preciosos y en un sitio bastante bueno. Tanto yo como mi amiga Maria, que era quien me acompañaba ese día, nos quedamos anonadadas. Ese efecto se nos pasó nada más conocer al gerente. Hay personas que no saben aún lo importante que es un cliente y más en los tiempos que corre. Yo tengo un defecto, llamemoslo así, y es que no soporto a la gente que va de graciosillo sin tener ni pizca de gracia, y así era este señor. Tampoco voy a entrar en detalles de los choques que tuvimos, pero desde luego tuve algo claro, si hacíamos la boda allí, la boda iba a ser a su gusto y no al nuestro, y sinceramente, eso no es lo que quería por muy impresionante que fuera el sitio. Para suerte nuestra, así se nos quitaba de la cabeza pronto, el precio nada tenía que ver con lo que anunciaban en su web, por lo que se nos disparaba bastante, digamos que en su web te lo venden como, todo desde 55€ y salí de allí con el menú a 70€.

A la mañana siguiente, volvimos a la carga con Alex ya bastante impaciente. Tanto era así, que salió de casa con una idea y era que o volvíamos a almorzar con fecha y sitio, o no se casaba… Podéis imaginar la presión que yo llevaba porque alguno de los sitios previsto para visitar, me gustara y estuviera a nuestro alcance.

La mañana empezaba en la zona del aeropuerto. Vimos dos fincas, una normalita pero otra IMPRESIONANTE.

Era un antiguo palacete, que ya solo la hacienda te hacia la decoración vintage que yo quería para la boda. El lugar se llama saltillo lasso. Nos atendió la dueña y nos enseñó la hacienda, mostrándonos todas las opciones que teníamos de distribución de la boda. Todo era estupendo, hasta que llegamos al tema del precio, y sinceramente se nos iba bastante.

Después de aquella preciosidad de hacienda, tocaba la ultima carta en juego, PANDO DE LA TORRE.

Esta historia da para un post solo para ella, pincha aqui para leerlo.

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